El error más frecuente al iluminar un jardín es tratar todo el espacio igual. Cada zona tiene una función diferente y necesita un tipo de luz diferente.
Entrada y acceso. Es la zona que más influye en la seguridad y en la primera impresión. Lo mínimo es un aplique de pared a la altura de la cabeza a ambos lados de la puerta, o uno centrado sobre el dintel. Si hay un camino de acceso, unas balizas de suelo cada 2-3 metros en el borde del camino son la solución más limpia y eficaz. En la provincia de Alicante, donde muchas viviendas tienen accesos largos con vegetación a los lados, las balizas solares en el camino son una solución especialmente popular porque evitan tirar cable.
Jardín y zonas de vegetación. Aquí la iluminación es principalmente decorativa. Los focos de suelo apuntando hacia árboles o arbustos grandes crean sombras proyectadas que multiplican el efecto visual. Para macizos o parterres más pequeños, una tira LED enterrada o unos pinchos de jardín solares entre las plantas dan calidez sin instalar infraestructura eléctrica.
Terraza y zona de estar. Es el espacio donde más se nota la diferencia entre una iluminación bien resuelta y una iluminación improvisada. La clave está en combinar al menos dos tipos de luz: una luz funcional para ver bien (un plafón de techo o un aplique en la pared trasera) y una luz ambiental más cálida (guirnaldas colgantes, velas LED, lámparas de pie exterior). En las terrazas mediterráneas, las noches de verano se viven ahí fuera, y una iluminación plana y fría lo arruina todo.
Porche y pérgola. Si el porche tiene techo, el plafón de exterior es la opción natural. Si la pérgola está descubierta o es de estructura ligera, las guirnaldas colgadas entre los postes o a lo largo de las vigas son la solución más sencilla y más fotogénica. Para pérgolas techadas con pergolado opaco, considera instalar focos de carril en el interior: dan mucha flexibilidad para orientar la luz donde más se necesite.
Zona de piscina. La iluminación alrededor de la piscina tiene un requisito técnico específico del que hablamos en el apartado de grado IP: necesitas protección contra el agua. Los focos de suelo empotrados en el pavimento perimetral, los apliques de pared bajos en los muros laterales y los focos subacuáticos (si la piscina lo permite) son la combinación habitual. El color de luz cálido (2700-3000K) hace que el agua se vea especialmente bien por la noche.