Vives de alquiler y la casa tiene un único punto de luz en el techo del salón. Lo sabes, el casero lo sabe, hasta el vecino lo sabe. Y no, no vas a coger un taladro y ponerte a abrir rozas en la pared, porque eso es directamente decir adiós a la fianza.
La buena noticia es que mejorar la iluminación de un piso alquilado sin tocar un solo ladrillo es totalmente posible. Solo necesitas pensar en clave de "reversible": todo lo que instales tiene que poder desmontarse el día que te mudes, sin dejar rastro en la pared ni en tu bolsillo.