En dormitorios, lo recomendable es que el ventilador no supere los 30-38 dB en las velocidades bajas o medias, que son las que normalmente se usan durante la noche. Por encima de ese rango, el zumbido constante puede interferir en la conciliación del sueño, aunque de forma sutil. En salones, comedores o espacios de estar, un rango de hasta 45-50 dB en velocidad media resulta razonable, ya que suele haber otros sonidos ambiente (televisión, conversación) que enmascaran el ruido del ventilador. En despachos o zonas de estudio, conviene mantenerse también por debajo de los 40-45 dB, especialmente si la actividad requiere concentración. Y en terrazas o porches cubiertos, al tratarse de espacios abiertos, el ruido se percibe de forma distinta y se puede ser algo más flexible, aunque sigue siendo preferible no superar los 45-50 dB para no acabar con el efecto relajante que se busca en exterior.